Producciones no domesticadas

Narrativas laberínticas y rizomáticas

Tumbada llegó para dejar huella

Algunas críticas sobre la obra teatral Tumbada blanca en blanco clip_image001
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Todos hablan de Tumbada…


Teatro Espacio Abierto
Pasaje Carabelas 255 (a metros del Obelisco)
Funciones todos los sábados a las 22: 30 horas en punto.
T.E: 4328-1803
clip_image001 Página 12 – Las/12 | Viernes, 31 de Agosto de 2007
Encarnizamiento terapéutico por Moira Soto
Basándose sobre su propia y polémica novela Doma, Carina Maguregui escribió Tumbada blanca en blanco, una pieza teatral que se atreve a cuestionar, sin subterfugios, el sistema médico que prioriza la manipulación y experimentación con los pacientes, produciendo un ensañamiento en los tratamientos que acentúa o genera enfermedad, ignorando las necesidades psicológicas y afectivas de los ingresados en el hospital. Una apuesta fuerte a favor de los derechos humanos en el terreno de la salud, en particular el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y la manera de tratarlo. El texto logra sus mejores momentos en el retrato de las conductas de los diversos médicos, una crítica contundente al abuso de poder y la soberbia que a menudo caracterizan a esta profesión. La puesta de Roxana Randon valoriza el espacio y saca partido de objetos escenográficos tan acertados como esa cama-jaula vertical. Encabeza un elenco eficaz María Marta Guitart, en una labor de infrecuente entrega.
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Zona Roja Teatro – Revista Veintitrés | Jueves, 6 de septiembre de 2007
Durar no es vivir por Norma Dumas
Una de las utopías que el ser humano se obstina inexorablemente con mantener es la de creerse dueño de su propia vida. La realidad, con su cara más trágica o más absurda, termina por transformar esa ilusión en una pretensión fantasiosa que, a mitad de camino, se desvanece y se pierde en un mar de horror o de melancolía. Nada es peor que el hombre para decretar la vulnerable sensitividad del hombre. Y, en rigor de verdad, nada es peor que el hombre para crear, sustentar y hasta fortalecer el sistema que destruye al hombre. El teatro, que se gratifica y se aterra al mismo tiempo considerándose el espejo de la vida, asume a veces la responsabilidad de deschavar todo lo que esa vida tiene de incongruente, desolador o declaradamente infrahumano.
En Tumbada blanca en blanco, Carina Maguregui intercepta con valentía y hondura la relación paciente-médico en sus instancias más desoladoras: allí donde un profesionalismo adulterado no se percata de que todo presunto enfermo dispone también de un alma. Bien diseñada, con honestidad y recursos dramáticos convincentes, la obra en cuestión refuerza su atractivo con el sobrio e inspirado movimiento escénico de Roxana Randon y el embalaje artístico de María Aguad, martín campos, Gustavo Curcho, María Marta Guitart, Erica Manuale, GermánTorres, Alcira Reinhold, Hernán Yanco y Esteban Vázquez.
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Médicos y pacientes: ¿Una relación muy desigual? por Valeria Román
Clarín.com – Junio 17, 2007
“El destino no existe. Y si existe está en nuestras manos”, dice uno de los médicos durante el comienzo de la obra teatral Tumbada blanca en blanco basada en la novela Doma de Carina Maguregui. La historia (una obra para adultos) da una señal de alerta sobre la degradada relación entre muchos médicos y pacientes.
El personaje central de la historia es Angela Zaño, una paciente con enfermedad renal, que ya pasó nueve veces por el quirófano. Ya perdió uno de sus riñones. Se encuentra enjaulada en la terapia intensiva y no está dispuesta a soportar una cirugía más. Sufre. Llora. Sólo espera reencontrarse con su marido e hija. Pero sus médicos poco la escuchan (con la excepción de uno que se comporta con compasión). Ellos sólo quieren terminar el turno de trabajo cuanto antes. Se desentienden si el problema de la paciente no involucra su especialidad. O no les importa si el procedimiento que le aplican no es el más conveniente. Poco se acuerdan de conseguir el consentimiento realmente informado de la paciente. Con el fin de salvar vidas, los médicos sienten que pueden manejar el destino de otros e insistir con más tratamientos. Pero esa meta ¿no tiene límites? La obra, dirigida por Roxana Randón, es bastante fuerte: angustia la impotencia de la paciente frente a la autoridad absoluta de los médicos. Después de verla, escucho a un hombre que comenta: “Mejor es no enfermarse”.
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Tumbada blanca en blanco por Daniel Gaguine
Noticias Urbanas Teatro en Off-Side | Jueves 6 de septiembre de 2007
Calificación 4 estrellas- Muy buena
Feroz crítica al positivismo médico. Es impactante la construcción del todopoderoso matasanos que puede decidir la suerte de una persona, negando la existencia del destino. O “mejorarla” como si fuese una cosa que tiene frente a sí. La heroína de la puesta (basada en una historia real) es Ángela Zaño, en una conmovedora interpretación de María Marta Guitart. Prestar atención a las historias que dicen dos de las pacientes, en especial la analogía con el matadero. El espectador podrá preguntarse, de acuerdo a la forma del médico, si lo es realmente o si está en presencia de un abogado o un economista. El cuerpo como mercancía en épocas neoliberales. Cruda y necesaria para saber hacia dónde vamos en pos del dinero y la satisfacción del ego.

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Written by Carina Maguregui

8 septiembre 2007 a 5:29 AM

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