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Derecho a la muerte digna

El próximo lunes 11 de abril a las 20:00, en canal 7, el Programa Científicos Industria Argentina, conducido por Adrián Paenza, emitirá la nota sobre “Voluntad vital anticipada, cuidados paliativos y muerte digna en la Argentina”. Ver el contenido de este programa.

“Vivir es un derecho, no una obligación”, dice el personaje de Ramón Sampedro en la película española “Mar adentro”, poco antes de beber un vaso con cianuro. El Sampedro de carne y hueso, tetrapléjico, batalló ante los tribunales españoles pidiendo que se le autorizara a morir después de 29 años de postración. No lo consiguió y ayudado por amigos cumplió su deseo “a escondidas -dijo- como un criminal“.

El llamado derecho a morir con dignidad es un tema de alta conflictividad en el mundo. La eutanasia -sólo legalizada en Holanda, Suiza, Bélgica y el estado de Oregon, en Estados Unidos- y el suicidio asistido -como el caso de Ramón Sampedro-, están penados por las leyes. El tercero de los procedimientos, llamado “suspensión y/o retiro de soporte vital y alimentación” -como el caso de la americana Terri Schiavo en estado vegetativo desde hace 15 años- se enfrenta, en varios países y la Argentina entre ellos, a problemas éticos y legales. ¿Hasta dónde se pretende retrasar la muerte y con qué costos emocionales?

“La muerte humana cada vez es más intervenida, esto es que se muere en el hospital bajo los cuidados terapéuticos, soporte vital, respiración, etc., y por tanto, la vida se está haciendo cada vez, el fin de la vida, algo más técnico.

Hoy hay nuevas formas de morir, nuevas formas de nacer, nuevas formas de procrear, es importante entonces que la agenda política, como en todos los países vaya haciendo resonancia de lo que la gente en definitiva piensa, que es la destinataria finalmente del impacto tecno-científico”, explicó el Dr. José A. Mainetti, Médico y Filósofo, Colegio de Bioética ELABE de la Fundación
Mainetti de Investigaciones Médicas.

La agenda del Diputado Luis Bruni contempla la posibilidad de que los ciudadanos expresen voluntariamente y con anticipación qué desean hacer llegado el momento de una situación de enfermedad incurable.

“El proyecto de ley de declaración de voluntad vital anticipada establece el derecho que le asiste a toda persona mayor de edad, en pleno goce de sus facultades mentales de decidir en libertad con la suficiente antelación, su deseo en una hipótesis de situación terminal, irreversible de un diagnóstico de salud de poder ser sometido o no a determinados tratamientos médicos, quirúrgicos o sanitarios”, dijo el Diputado Luis Bruni de la Legislatura de la Prov. de Bs As y autor del proyecto de ley de Declaración de Voluntad Vital Anticipada.



“La iniciativa en este proyecto es básicamente respetar el derecho a la autonomía a la autodeterminación que tiene el paciente en los casos de enfermedades terminales y también teniendo en cuenta la necesidad de evitarlo, que en muchos casos vemos o en nuestro alrededor como un encarnizamiento terapéutico que prolonga la vida, en muchos casos cuando la vida ya no tiene más sentido y que en alguna medida lleva a la persona, al paciente a un sufrimiento tan penoso de igual forma que sus familiares”, agregó Bruni.


La Argentina, como otros países, no tiene leyes sancionadas sobre voluntad anticipada, suspensión de tratamientos y/o muerte asistida. Pero muchos casos de resonancia internacional: como el del español Ramón Sampedro y la norteamericana Terri Schiavo señalan la necesidad de reconocer el fundamento ético del reclamo a ser ayudado para morir como el primer paso hacia un cambio de mentalidad.



“Yo creo que la bioética es un gran ejercicio democrático, es el ejercicio de liberación, es el ejercicio, es una muy buena escuela para el debate político, porque son los temas que nos tocan a todos por el hecho de ser humanos, de ser ciudadanos, ser hombres, nacemos, morimos”, subrayó el Dr. Mainetti.

Cuando los tratamientos no resultan y los intentos cada vez más sofisticados y cruentos también fallan, a muchos pacientes sólo se les extiende una dolorosa agonía. Desde hace pocos años, en nuestro país, comenzaron a desarrollarse prácticas médicas diferentes, tanto para el período de tratamiento como en los tramos finales de la vida: son los llamados cuidados paliativos.



“Los cuidados paliativos apuntan a la integralidad de la persona, es decir un sufrimiento puede ser provocado por dolor físico, por sufrimiento existencial, por aspectos psicológicos, por problemas psicosociales, entonces en el caso de una enfermedad los padecimientos de una persona van a estar determinados por todos estos factores, la idea en cuidados paliativos es ocuparse de todos esos factores y no sólo de la cuestión física”, señaló la Dra. Gisela Farías, Psicóloga y Doctora en Bioética, Hospital Tornú.

Mediante la aplicación de diferentes fármacos, analgésicos y sedantes específicos que contrarrestan el dolor, el tránsito de los pacientes hacia el final de la vida es menos angustiante. Paliar es aliviar y no sólo enfermedades como el cáncer, sino también enfermedades degenerativas o crónicas o que a largo plazo van a tener un pronóstico fatal. En el Hospital Tornú existe un pabellón de cuidados paliativos destinado a la atención de pacientes terminales.

“La modalidad de atención que implica cuidados paliativos y que nosotros tenemos acá también marca una diferencia con lo que es la manera de morir en otros campos como en terapia intensiva, nosotros acá tenemos la participación permanente de la familia, la familias se quedan a dormir, en nuestra unidad tienen una sala de reunión donde pueden quedarse todo lo que quieren, las familias están con su familiar enfermo todo el día que quieren, todo el día, toda la noche”, explicó la Dra. Farías.

Lo que se llama medicalización o intervención tecnológica de la vida y de la muerte puede llegar a provocar situaciones sin recuperación pero que mantienen a los pacientes atrapados en sus cuerpos y sufriendo lentas agonías. Las decisiones sobre el final de la vida no tienen por qué ser un tabú, necesitamos informarnos en detalle, analizar, contemplar y diseñar las opciones posibles, las más humanitarias y centrar el debate en la calidad de vida no en la cantidad de vida.

Mientras que en casi todos los hospitales y clínicas hay unidades de terapias intensivas, en muy pocos funcionan unidades de cuidados paliativos. Esto se debe quizás a que la medicina paliativa implica un cambio en el esquema de poder: el médico brinda su saber científico y experiencia pero son el paciente y la familia quiénes deciden qué tratamientos seguir o suspender.

“Mi nombre es Teresa, estoy en diálisis desde el año 1999, dializo tres veces por semana, cuatro horas por vez, es realmente una, es bastante cruento o más que cruento, duro el aceptar que uno tres veces por semana tiene que conectarse a una máquina para poder vivir”, contó Teresa Martín, docente y ama de casa, paciente en tratamiento de riñón artificial o hemodiálisis.

“En estos momentos puedo hacer una vida normal dentro de todo, trabajo, hago las tareas diarias de cualquier ama de casa” –dijo Teresa– pero llegado el momento en que no me sienta bien o no pueda llevar una vida digna como debe ser con una buena calidad de vida quisiera que se me respete mis derechos a elegir que es lo que quiero, si continuar con la diálisis, si hacer un
trasplante o no, si estar en una terapia intensiva o no y como individuo único e irrepetible respetar mi derecho, mi decisión”.


El verdadero respeto por la vida comienza cuando se escuchan las necesidades y las peticiones de los pacientes. Las últimas encuestas realizadas por los medios demuestran que un alto porcentaje de los argentinos está interesado en debatir profundamente y legislar sobre temas como las decisiones en el final de la vida y el buen morir.

Datos de los entrevistados:

Dr. José A. Mainetti
Doctor en Filosofía y médico
Director del ELABE Escuela de Bioética
Instituto de Investigaciones Médicas Fundación Mainetti


Diputado Luis Bruni
Cámara de Diputados Pcia. de Buenos Aires
Autor del Proyecto de Ley de Declaración de Voluntad Vital
Anticipada.


Dra. Gisela Farías
Lic. en Psicología – Dra. en
Bioética
Cuidados Paliativos Hospital Tornú

Teresa Martín
Docente y ama de casa
Paciente en tratamiento de riñón artificial o hemodiálisis

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