Producciones no domesticadas

Narrativas laberínticas y rizomáticas

Cuando los Oscars sirven…

Todos sabemos que Hollywood funciona gracias a un engranaje de perfecta ingeniería comercial, nadie ignora que Hollywood es un instrumento poderoso para exportar al mundo el american way of life en todas sus formas posibles. Sí, Hollywood es un negocio multimillonario que está a la cabeza de las más gigantescas industrias del planeta. Por supuesto, Hollywood es una plataforma de lobby infernal ¿qué le vamos a hacer? la realidad es innegable. Pero cuando dos películas como Million dollar baby y Mar adentro resultan premiadas podemos olvidarnos por unos instantes de cuánto nos molestan siempre la arbitrariedad, la conveniencia y la cintura política de la tentacular máquina yankee. Podemos. Podemos relajarnos y pensar que las estatuillas doradas, conocidas como Oscars, lograrán que millones de miradas se dirijan a estos dos filmes.

Quizá Million… o Mar… no sean piezas cinematográficas inolvidables para la historia del cine pero sí representan posturas ante la vida y ante la muerte dignas de ser consideradas por cada ser humano en cualquier país, en cualquier continente. Y lo interesante, más bien paradójico, es que el de Hollywood a ambas asegura que estas historias sean conocidas por una enorme y significativa parte de la población mundial.

Los Oscars seguramente le allanarán el camino a estas obras para abrir el debate sobre temas como el buen morir, la autodeterminación y la autonomía de las personas, el respeto a la voluntad en las decisiones que un ser humano tome respecto de su cuerpo en determinadas situaciones-límite de la vida y de la enfermedad, y tópicos tabúes como el suicidio asistido y la eutanasia.

Pienso que ninguna película es equiparable a otra y, por supuesto, en este mismo comentario hago la salvedad que mi opinión tampoco se trata de un juicio de valor estético cinematográfico. Lo que de ambos filmes me interesó -por lo menos a mí- fue la situación/límite en que dos personas (en un caso por un accidente, en el otro por el previsible final al que puede conducir un mal llamado deporte como es el boxeo -al que obviamente no adhiero y ni siquiera comprendo-) llegan a quedar postradas, con una horrorosa calidad de vida y con cero posibilidad de recuperación.

Pero, insisto, en las dos películas los seres humanos arriban a un punto en el que deciden que sus vidas no pueden continuar en ese estado y al encontrarse imposibilitados de terminarlas por sus propios medios necesitan ayuda de otros para hacerlo.

Creo que si algo tienen en común ambas películas –muy diferentes entre sí– es ese punto en el cual el ser humano considera que no quiere seguir viviendo en ciertas condiciones extremas y no hay ninguna ley ni contención que lo ampare en su decisión.

Sólo eso. Obviamente me pronuncio en contra del boxeo y es una actividad (no sé cómo llamarla) que me parece bárbara. Justamente estas son algunas de las paradojas de la humanidad: siento que si es “legal” que las personas se golpeen ferozmente por deporte hasta dejarse inutilizadas e incluso matarse, si se les respeta la decisión de elegir eso como deporte o profesión o actividad ¿cómo no se les respeta a las personas su autonomía y autodeterminación a la hora de encontrarse (por el motivo que sea: una enfermedad terminal, un accidente o un desenlace fatal debido a una “¿profesión?”) frente a la decisión de disponer de sus propios cuerpos y terminar con una vida que ya no es tal ni tiene posibilidades de ser recuperada jamás.

Al menos hoy y por un ratito no despotricaré contra Hollywood como suelo hacerlo y espero que las vivencias que exponen ambas películas sensibilicen a los espectadores y los muevan a participar activamente en la discusión y en el diseño de las soluciones más compasivas y humanitarias para terminar la vida con dignidad y sin sufrimientos innecesarios.
Todos -dentro y fuera de Hollywood- nos lo merecemos.

Mar adentro (España, 2004) Dirigida por Alejandro Amenábar, protagonistas Javier Bardem, Belén Rueda y Lola Dueñas.

Million dollar baby (USA, 2004) Dirigida por Clint Eastwood, protagonistas Hilary Swank, Morgan Freeman y Clint Eastwood.

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Written by Carina Maguregui

28 febrero 2005 a 1:21 PM

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