Producciones no domesticadas

Narrativas laberínticas y rizomáticas

Ciberactivismo: la construcción de la esfera pública alternativa

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Cansada de la cobertura sucia que los medios hacen de la aún más sucia invasión a Irak, decidí navegar en Internet y me topé con un ensayo de José Luis Brea que analiza el terreno de la resistencia electrónica, el de aquellas prácticas críticas -o con pretensión de serlo- que tomaron al escenario de Internet como “teatro” de su propia guerra, la más contemporánea de ellas: la ciberguerra. A continuación les brindo algunos de los pasajes más jugosos del texto.

Antes de internarse en el tema, Brea nos recuerda que otras guerras, las jugadas en el campo de la realidad, como la de Yugoslavia, por ejemplo, -y yo agrego ahora la invasión a Irak- nos han demostrado bien a las claras que esa apariencia de proporción en el uso de la información como arma es una falacia interesada. Jamás en la historia de la guerra -dice Brea refiriéndose al ataque a Yugoslavia- se había dado una con tanta desproporción entre los adversarios en cuanto a su respectivo poderío armamentístico.

Decenas de miles, contra casi cero bajas demuestran que el arma de la información -que a todas luces se ha convertido en la mayor fuerza generadora de poder, tanto en tiempos de presunta paz como en tiempos de abierta y declarada guerra- está exhaustivamente concentrada.

Como ha insistido Giorgio Agamben, toda fundación de un orden político de soberanía se asienta en la preservación del privilegio de declaración del estado de excepción -que autoriza la suspensión del principio de inviolabilidad de la vida humana. Bajo ese punto de vista, asistimos a la emergencia de un orden mundializado en el que la constitución de un nuevo modo del derecho y la soberanía transestatal, se intenta fundar justamente -y es significativo el hecho de que el ataque se haya producido invocando razones humanitarias, más allá de la soberanía y el reconocimiento del principio territorial- en la reserva a favor de una instancia armada del privilegio a declarar la inocuidad de la vida humana, a decidir sobre eso que Agamben llama la vida nuda, de nuevo suspendida en sus derechos -esta vez por el hecho de pertenecer a un pueblo caudillado por un asesino.

Pero volviendo a la cuestión del ciberactivismo, Brea ofrece una tipología de las modalidades que esta acción ha tomado en los escasos años de historia de Internet:

1. Informatización de los movimientos sociales

Uso instrumental de la red como plataforma u órgano de difusión de las actividades que se realizan fuera de ella, en el propio espacio social. Podríamos describir esta forma de utilización como una mera informatización de los movimientos sociales, siendo su uso similar al que pueden hacer de otro tipo de instrumentos de propaganda, desde el panfleto impreso a la revista o el periódico “orgánico”.

Esta modalidad electrónica posee algunas ventajas frente a los medios tradicionales (mayor economía de recursos, mayor alcance potencial de “lectores”) pero también algunas desventajas: su limitación de alcance a los receptores a priori interesados. Mientras el cartel o el reparto callejero de propaganda, por ejemplo, permite acceder al ciudadano cualquiera, desprevenido en su paseo ciudadano, el reparto electrónico sólo alcanza, en principio, al receptor afín.

Hace algunos años se crearon enormes expectativas en torno a este tipo de sistemas como potenciales gérmenes de formas de democracia electrónica directa. Pero pasado algún tiempo, el alcance de estos intrumentos se limitó a su consideración de dispositivos de propaganda o publicitación de la actividad de los diversos movimientos sociales (más capacitados quizás incluso para articular el debate y la comunicación interna de los propios grupos que para proyectar un mensaje hacia la exterioridad del tejido social).

Un ejemplo de esta modalidad lo representa Amnistía on line

2. Infoguerra

La llamada infoguerra utiliza la red como instrumento específico de guerrilla-propaganda y surge como una extensión de la primera modalidad, siendo en la práctica un desarrollo de ella. El caso más importante que se ha dado en Internet durante estos años es, sin duda, el de la infoguerra zapatista.

Invirtiendo los esquemas denunciados alarmistamente por la Rand Corporation en sus informes al servicio de las agencias militares estadounidenses, para alertar sobre la gravedad de las posibilidades de utilización de la red por parte de los grupos subversivos y terroristas internacionales, la infoguerra zapatista se desarrolló inicialmente sobre todo como guerra de información, como guerra de palabras.

Aplicando el clásico esquema de la propaganda agit-prop, la infoguerra se constituyó de hecho en la principal arma de lucha zapatista desde la firma del alto el fuego a principios de 1994. Una infoguerra desarrollada como guerra de palabras -sin excluir en todo caso la acción militar puntual de la guerrilla- que se ha mantenido desde entonces como principal foco abierto mediante el que el zapatismo insurgente ha asegurado su supervivencia en estos años.

Ya sea difundiendo los mensajes del Subcomandante Marcos u otros líderes zapatistas, ya denunciando las actuaciones asesinas del gobierno mexicano -como la matanza de Acteal en Chiapas a finales de 1997-, la infoguerra ha encontrado en Internet el mejor medio para extender su lucha propagandística. Aun cuando no ha dejado de utilizar otros medios de información más tradicionales como el periódico La Jornada, es evidente que la capacidad de incidencia que ha encontrado en Internet -desarrollada mediante listas de correos, grupos de noticias, listas de debate y websites- ha sido incuestionablemente superior. Sobre todo por su capacidad de extender las redes de resistencia y solidaridad con el zapatismo a nivel mundial.

3. Resistencia electrónica o desobediencia civil electrónica

Términos acuñados por el grupo Critical Art Ensemble y concebidos bajo la prefiguración de la tradición clásica de la desobediencia civil pacifista y la acción directa.

En dos libros publicados en 1994 y 1996, La resistencia electrónica y La desobediencia civil electrónica y otras ideas
impopulares
, el grupo analizó las tácticas de resistencia callejera y alteración de la infraestructura urbana de los grupos de acción directa e intentó teorizar las posibilidades de aplicarlas en Internet.

En opiniones que el grupo ha expresado a posteriori, esas aplicaciones efectivas deberían, para resultar realmente eficaces, ser de carácter clandestino y radical; en una primera lectura de aquellos textos, sin embargo, se ponderaba positivamente el potencial simbólico que en sí mismo podía poseer la acción simulada, a tenor de su repercusión medial.

De la ambigüedad de esa doble lectura han surgido dos formas de resistencia civil electrónica, llegándose ambas a manifestarse divergentes entre sí, hasta el punto de que los propios miembros del Critical Art Ensemble han disentido abiertamente con el desarrollo de la primera de ellas.

a. Resistencia electrónica simulatoria

El caso más conocido está representado por las acciones del grupo autodesignado como Teatro de la resistencia electrónica, fundado por Carmin Karasic y Brett Stalbaum y apoyado por otros miembros bien conocidos como Ricardo Domínguez. Su acción más difundida fue presentada en el festival Ars Electronica 1998, dedicado justamente al tema de la infoguerra.

El proyecto, titulado SWARM, desarrollaba un dispositivo de acción directa simbólica que permitía el ejercicio colectivo de acciones de protesta mediante el llamamiento al bloqueo de determinados websites (en acciones que fueron catalogadas como “sentadas virtuales”). Para conseguir éstas, desarrollaron un software específico (un applet de java) llamado Floodnet, que facilitaba el reload constante de la página elegida. Si un número suficiente de usuarios respondía al llamamiento a la sentada virtual, el website objeto del ataque quedaba bloqueado, impidiendo el acceso a él de otros usuarios.

El primer llamamiento, realizado en el curso del propio festival, intentó bloquear en un acto simbólico y simultáneamente los websites de la presidencia del gobierno mexicano, la bolsa de Frankfurt y el Pentágono.

El floodnet muy pronto, sin embargo, quedó inutilizado, y el intento de bloqueo resultó un fracaso. Sin embargo, más de 20.000 personas participaron en el intento y la acción obtuvo una enorme repercusión medial, llegando incluso a ser reflejada en la primera página del New York Times el 31 de Octubre de 1998. No es de extrañar que ese enorme éxito, obtenido por la eficacia simbólica constituida por el poder de amenaza del Floodnet superara con mucho en la evaluación el fracaso real, técnico, del intento.

b. Acción directa electrónica

El grupo Critical Art Ensemble, que originalmente acuñó la idea de la resistencia civil electrónica, muy pronto se desmarcó de esta modalidad alegando literalmente que, bajo su punto de vista, “la estrategia indirecta, la de la manipulación de los media a través de un espectáculo de desobediencia orientado a conseguir el respaldo de la opinión pública, es una estrategia destinada al fracaso”.
Sobre el papel, la alternativa propuesta por el CAE es la acción directa, radical y clandestina. Dicen: “Para lograr acciones eficaces deben desarrollarse métodos y medios de investigación, obtención de información y reclutamiento de informadores”. El CAE está dispuesto a apostar que el próximo escrito revolucionario sobre resistencia tratará de este problema, el de la generación de inteligencia amateur. Hasta que esto ocurra, la acción subjetiva-subversiva será poco eficaz.

Varios han dado pasos importantes en esta dirección, ellos son:

-Por un lado, la figura de Luther Blissett, como figura de autoría clandestina y compartida por un sin número de intelectuales críticos que han elegido la vía de una identidad múltiple y simulada para participar en la discusión contemporánea en la red, como alternativa al espectáculo mismo de la autoría intelectual.

-Por otro lado, los trabajos de RTMark, art-mark, que también oscila entre esa acción puramente simulatoria y la acción directa y el sabotaje, como la página simulada de la campaña presidencial de George Bush -una página orientada a desenmascarar los perfiles más duros de la ideología reaccionaria del personaje-.

-El tercer caso en este sentido lo constituye un trabajo de simulación-apropiación que dirige su activismo directamente contra las prácticas artísticas emergentes en el terreno arte afincado en Internet. Su objetivo es denunciar la actual evolución del net.ar hacia la restauración de todas las convenciones artísticas tradicionales: la autoría, la objetivación-objetualización de la obra y a partir de ella su inmediata mercantilización.

Se trata del trabajo de sabotaje de 0100101010100.org con el site de teleportacia.org, cuando ella se constituyó en la primera galería comercial virtual de net.art

4. Activismo hacker politizado o hacktivismo

Su acción táctica consiste en el desarrollo de pequeñas células interconectadas y nómadas desde las que intervienen, golpean y desaparecen, aplicando el principio del TAZ (Zona Temporalmente Autónoma). “El TAZ -según Hakim Bey- es una especie de revuelta que no se engancha con el Estado, una operación guerrillera que libera un área de tierra, de tiempo, de imaginación y entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo”.

Dentro de esta modalidad, Brea distingue aún dos tipos de actuaciones hacker:

a- Su finalidad es meramente destructiva. Bloquean o sabotean los flujos de información de las corporaciones-estado. Son ejemplos de esta categoría Caos Computer Club y el sitio The Cult of the Dead Cow

b- Su finalidad es liberar al máximo el acceso a esos flujos de información. Tienen una acción directa a favor de reivindicaciones de carácter más afirmativo tales como la del código abierto, la ampliación del ancho de banda de navegación, la del derecho a la privacidad y la encriptación, la utilización del freeware desarrollado colectivamente y sin licencia y la independencia en la utilización de servidores propios. Un ejemplo de este tipo lo representa GNU

La conclusión a la que arriba Brea es que el empeño puesto en producir esfera pública alternativa no es otro que el de fortalecer aquellos instrumentos que permiten la expresión plural de los intereses y las visiones del mundo, facilitando su contraste y logrando a la vez que operen como mecanismos eficientes de regulación de la acción pública.

“La esfera pública -citando a Alexander Kluge- es el lugar donde los conflictos pueden ser resueltos por otro camino que la guerra”.

Nota: para leer el ensayo completo (21 páginas) de Brea ir a El teatro de la resistencia electrónica, Conferencia pronunciada por José Luis Brea en los Talleres de Arte de Montesquiú, el 11 de Julio de 1999.

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Written by Carina Maguregui

22 marzo 2003 a 10:50 PM

Una respuesta

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  1. Como siempre fantástica la recopilación, la edición y el juego con la ideas. La tipología de Brea es interesantísima y mejora mucho las clasificaciones deshilachadas que se hacen sobre los usos interneteanos de la información. Me gusta mucho este weblog que está en la frontera dichosa entre lo periodístico y lo temático.
    Algún día será seguramente pata de un ring que mejorará la forma de saber y de hacer.
    Posted by Piscitelli at Marzo 23, 2003 09:52 AM

    Alejandro Piscitelli

    20 marzo 2004 at 6:00 PM


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