Producciones no domesticadas

Narrativas laberínticas y rizomáticas

Philip Glass & Godfrey Reggio: un dúo para el deleite de los sentidos

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Un nuevo y esperado proyecto artístico volvió a reunir a dos talentosos creadores, hombres de capacidades e intereses múltiples como pocos, me refiero al film Naqoyqatsi, tercera película de la trilogía compuesta por las premiadas Koyaanisqatsi (1983) y Powaaqatsi (1988), con música original del compositor Philip Glass y cámara del cineasta Godfrey Reggio.

Si en el primer film de la saga Qatsi la mirada se posó sobre los destrozos y el desbalance que los abusos del hombre causan a la naturaleza y en la segunda se detuvo sobre la explotación del hombre por el hombre, en la tercera el foco se dirige hacia el impacto que la tecnología tiene en nuestro modo de vivir.

1. El polifacetismo de Philip Glass

La ejecución sucesiva e hipnótica, más o menos acelerada, de las notas de un acorde que suele utilizar Glass en sus composiciones combinada con la potente cinematografía y el tempo visual de Reggio crean estos poemas fílmicos de la vida moderna y sus transiciones.

Uno de los recursos caros a la música de Glass lo constituye, como decía en el párrafo anterior, el uso singular de arpeggios. Estas repeticiones características de sus piezas, han sido las variables mayormente utilizadas por la crítica -siempre presta a nomenclar y clasificar- para rotularlo como minimalista. Pero Glass es mucho más que un minimalista porque su espíritu inquieto y curioso lo ha incitado a la exploración de las músicas otras.

Si bien de origen americano, nacido en Baltimore en 1937, Glass estudió música con Allah Rakha, el virtuoso hindú del tabla, tambor típico de la India. Y allá por la década de 1960, surgió esa entrañable relación con el célebre citarista Ravi Shankar. El contacto con las músicas orientales condicionó decisivamente el desarrollo de las ideas compositivas de Glass, quien absorbió -por no decir, devoró- la influencia de las repeticiones geométricas del arte islámico. ¿Quién puede substraerse al embrujo de las tramas que pueblan las mezquitas marroquíes, egipcias, la Alhambra de Granada, la mezquita de Córdoba y los diseños mozárabes que tapizan toda Andalucía? Estos modos de representación que obsesionaron y siguen obsesionando a Glass son una de las fuentes donde abreva su imaginario musical.

Como corresponde a un espíritu sincrético, la avidez de Glass no se vio satisfecha con la incorporación del orientalismo, también la música clásica y algunos compositores clásicos -en especial Mahler y Britten– fueron de vital importancia en la creación de su vocabulario personal y distintivo.

La versatilidad de Glass es tal que no hubo género musical que no visitara: ópera, sinfonía, música de cámara, ballet, musicalización teatral, banda de sonido de filmes y temas pop, en todos se mueve con una fluidez increíble. Prueba de ello son los 40 álbumes que llevan su nombre y que incluyen piezas como: Einstein en la playa -ópera de cuatro horas y media de duración-, Passages (1990) junto a Ravi Shankar, hasta la música del film de terror Candyman (1992).

Glass ha trabajado con una cantidad de artistas incontable: los músicos David Byrne, Laurie Anderson, Paul Simon, Suzanne Vega, Ray Manzarek (Doors), Musa Suso y el Kronos Quartet; la bailarina, coreógrafa y directora Twyla Tharp; el poeta Allen Ginsberg; y los cineastas Martin Scorsese -la música del film Kundun-, Stephen Daldry -la música de la reciente Las horas-, Paul Schraeder -la música de Mishima-, Atom Egoyan y Shirin Neshat, entre muchos otros. Y, como si esto fuera poco, incorpora música de los demás y la transforma en espectaculares sinfonías: así lo hizo con los álbumes Low y Heroes de David Bowie y Brian Eno respectivamente.

Junto a Michael Riesmann -orquestador, arreglista y co-equiper del compositor desde hace mucho tiempo- Glass ofrece entre 60 y 80 conciertos al año en diferentes partes del mundo. Hace 11 años, nosotros tuvimos la suerte de verlos en Buenos Aires. Cómo olvidar aquellos 12 y 13 de junio de 1992, cuando la orquesta de Glass -dirigida por Riesmann- ejecutó, a la manera de las proyecciones cinematográficas de antaño, la música en vivo de Koyaanisqatsi y Powaaqatsi mientras las imágenes se agolpaban en la pantalla del cine-teatro Ópera en la avenida Corrientes. ¡Sublime!

2. Hago lo que quiero y como quiero

Según las palabras del propio Glass “las separaciones entre géneros musicales carecen de sentido. Las grandes tiendas de música dedican demasiado tiempo a categorizar los Cds en pop, jazz, opera, étnico, clásico…etc. pero la audiencia -que a fin de cuentas es la que verdaderamente goza la música- no encasilla de ese modo. Por eso pienso que, en cierta manera, las barreras entre los géneros se están disolviendo”.

Para el hombre que hizo la nueva banda musical del clásico y remasterizado film Drácula de 1931 y compuso una ópera completa inspirada en La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe, una de las maneras de cuidar y mantener la libertad creativa, indispensable para un artista que nunca hizo concesiones como Glass, fue establecer su propio estudio y productora.

Desde 1991 la base de operaciones de Glass tiene su sede en New York y se llama Looking Glass Studios. Muchos de los artistas pop más prominentes como Suzanne Vega, Duncan Sheik, David Bowie, Earl Slick y Grace Jones han grabado sus trabajos allí.

El estudio profusamente preparado cuenta con equipos de 48 pistas de grabación y mezcla, aún así y contando con instalaciones especialmente equipadas a sólo tres cuadras de su propio hogar, Glass continúa trabajando a la antigua: con papel, lápiz y cerebro. En su casa sólo hay un piano y una mesa, pero es en este ambiente minimalista (je je) donde Glass se siente más cómodo a la hora de componer. Los fierros están en el estudio y cuando llega a él ya tiene las piezas a medio cocinar.

Lo que importa es el talento, por eso Glass es capaz de escribir piezas épicas como Música en doce partes -que contiene escenas con una duración de hasta 15 minutos- a trabajar en bandas de filmes donde es indispensable condensar al máximo los conceptos musicales y hacerlos caber en pequeños “frames” de transición que a veces pueden durar menos de dos minutos.
En el caso de la trilogía de filmes Qatsi, el modo de trabajar fue eminentemente musical -sobre todo en la tercera película- y eso sucedió porque Glass compuso primero la banda musical y luego Godfrey Reggio montó las imágenes: un ritmo a contratiempo en la banda coincide exactamente con un cambio de imagen que se da en la pantalla. Reggio le explicó a Glass algunas ideas y en base a esas conversaciones Philip compuso una película en partitura.

La gran diferencia entre Koyaanisqatsi y Powaqqatsi frente a Naqoyqatsi es que en esta última la gran mayoría de las imágenes fueron creadas, manipuladas y/o procesadas mediante tecnología digital en diversos modos y técnicas. Naqoyqatsi es una película diferente a cualquier otra pues presenta un lenguaje visual absolutamente nuevo. La idea del film es mostrar las maneras en que la tecnología influye en nuestras vidas y prueba de ello es el mismo proceso de producción y realización de la película.

3. Godfrey Reggio, rebelde con causa

Godfrey Reggio (1940) nacido y criado en New Orleans, proviene de una distinguida familia italiana que se estableció en Estados Unidos hace dos siglos. El patriarca de la familia fue Francois Marie De Reggio, un italiano que llegó a Louisiana en 1751 comisionado por el Rey de Francia para establecer dos fuertes: uno en Baton Rouge y otro en Arkansas.

Educado en el clima de la alta sociedad de New Orleans, Reggio pasó su infancia y temprana juventud en country clubs, fraternidades escolares y sociales y ligas deportivas. Pero poco a poco el joven fue sintiendo la incompatibilidad entre el funcionamiento de esta sociedad clasista y racista y su propio sistema de ideas y creencias. Este conflicto se agudizó de tal manera que Reggio se fue de su casa a los 14 años.

Su formación intelectual fue bastante atípica, casi como su historia personal, razón por la que Reggio reconoce influencias de lo más variadas: tanto del pensamiento de Santa Teresa de Ávila (siglo XV) hasta la narrativa de Henry Miller, pasando por las reflexiones de los monjes alemanes del siglo XIV hasta las abstracciones del filósofo anarquista Peter Kropotkin del siglo XIX, sin olvidar los cineastas Luis Buñuel y Fritz Lang, el escritor E.F. Schumacher, el teólogo católico renegado Ivan Illich, la mitología hindú, los escritos del sociólogo francés Jacques Ellul y las tribulaciones del economista vienés Leopold Kohr.

Desde siempre Reggio estuvo interesado en cómo los procesos de industrialización acelerada han ido evaporando las características diferenciales de las culturas. El estudio de esas transformaciones le permitió percatarse del desmantelamiento que estaba sufriendo la naturaleza y la canibalización que los más poderosos ejercían sobre los desprotegidos.

En esta línea -y aunque no pertenece a la trilogía Qatsi- Reggio realizó Ánima mundi (1991), un film que actúa como perfecto complemento de los otros pues ofrece a la mirada un mundo sorprendente al borde de la extinción, el maravilloso reino animal y sus criaturas.

Para Reggio, el eje del conflicto global nunca fue capitalismo vs. comunismo porque -según el realizador- los dos sistemas tuvieron siempre el mismo objetivo: una sociedad altamente tecnologizada y para alcanzarlo ambos explotaron a los ciudadanos/trabajadores hundiéndolos en una profunda crisis política, social y espiritual. En palabras de Reggio: “el verdadero eje del conflicto pasa por la desproporción de poderes entre norte-sur, el hemisferio norte tiene los ojos (mal) puestos en los países del tercer mundo.”

Hay ciertos pares de opuestos que a Reggio le sirven para describir de manera conceptual y sintética como ve a estas relaciones norte-sur, algunos de ellos son: large-small; sintético-orgánico; centralizado-periférico; tecnológico-artesanal; homogéneo-particular; escala de masas-escala humana; burocracia-democracia.

Koyaanisqatsi es un vocablo del dialecto hopi de la India que significa vida desequilibrada y Powaaqatsi significa lo que un ser humano hace para someter a otro. La visión de ambos filmes nos permite no tanto comprender, porque comprender es una utopía, sino asir un trozo de tiempo. Si comprendiéramos al otro, si realmente fuera posible, entonces no existiría esa forma secreta de la existencia del otro. Por ello, películas como estas no tienen diálogos, sólo imágenes y música. Son algo así como experiencias sensoriales o viajes donde el otro es aquel cuyo destino llegamos a ser, no relacionándonos con él en la diferencia y en el diálogo, sino asumiéndolo como secreto.

En estos poemas fílmicos, más allá de las palabras, podemos contemplar las condiciones de vida de una importante parte del mundo subsumida por otra parte de ese mismo mundo. Pero no podemos entenderlo. Ciudades asiáticas abigarradas, rostros de niños desde Nepal, hasta Brasil y desde Perú hasta Tailandia. Sacerdotes, rabinos, imanes, curas, monjes budistas. Ríos y más ríos, felucas en el Nilo, cadáveres cremados en el Ganges al lado de mujeres con el rostro cubierto lavando las túnicas en las mismas aguas. Minas de oro trabajadas por hombres/hormiga que pican el mineral hasta que caen muertos. Es lo bello imponiéndose con esfuerzo a lo terrible.

El rodaje de Koyaanisqatsi se tradujo en kilómetros de celuloide y llevó 7 años de la vida de Godfrey Reggio y de su equipo, entre ellos el camarógrafo principal Ron Fricke que luego de sus trabajos junto a Reggio filmaría otro poema visual por cuenta propia llamado Baraka (1987) palabra antigua de orígen árabe que puede traducirse como bendición.

Powaaqatsi fue rodada en 13 países de diferentes continentes: Asia, África, Australia y América del sur, costó $4.2 millones de dólares, casi el doble que Koyaanisqatsi que fue filmada en Europa y América del norte.

Esta nota, como la trilogía, se cierra…sólo nos queda esperar el estreno de Naqoyqatsi que en dialecto hopi significa violencia civilizada para entregarnos a la nueva experiencia sensorial que nos regalan Reggio y Glass.

Recursos en la red:

Philip Glass y todas sus producciones en Glass Pages

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Written by Carina Maguregui

9 marzo 2003 a 8:58 PM

3 comentarios

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  1. Gracias por tan buen artículo, Carina, lo he disfrutado mucho. Completo, eficiente, interesante, ameno y serio.
    Gracias!
    Posted by Diego at Octubre 11, 2003 11:06 PM

    Diego

    20 marzo 2004 at 6:01 PM

  2. Qué onda escuché un pedacito de la rola de Naqoyqatsi y si pueden mandarme algunas de estas rolas que están bien llegadoras y la película o dónde se consigue. Tengo 23 años y me late ese tipo de música. Bueno a ver si les llega este correo si no ni modos sale pues adios.
    Posted by edwin at Octubre 17, 2003 05:10 PM

    Edwin

    20 marzo 2004 at 6:02 PM

  3. Carina, te felicito por tu articulo es verdaderamente muy bueno, soy de Argentina y vi Powaqqatsi en el cine Metro alla por fines de los ’80 y fue algo que me marco mucho, y desearia saber si se estan repitiendo estas proyecciones para la trilogia completa, o si existe la posibilidad de consegir algo en VHS. Saludos Gustavo

    Gustavo Alvarez

    9 junio 2004 at 10:56 AM


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