Producciones no domesticadas

Narrativas laberínticas y rizomáticas

Los unos y los otros: vigilar y castigar

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La película alemana El experimento introduce un incisivo bisturí/mirada dentro de la anatomía del poder para dejar al descubierto el complejo entramado de las relaciones humanas. La idea del film es bien sencilla: estudiar el comportamiento de un grupo de personas cuando en algo tan simple como un juego a unos se les otorga absoluto poder sobre los otros. El resultado es El experimento, ópera prima del debutante cineasta Oliver Hirschbiegel, basada en la novela Caja negra de Mario Giordano. El libro, a su vez, está inspirado en una experiencia real llevada a cabo por el Dr. Philip Zimbardo en la Universidad de Stanford, California, en el año 1971.

1. Ganar dinero fácil puede resultar muy caro…ojo con los castings

El entuerto se inicia con un lacónico aviso en el diario que solicita voluntarios para una investigación científica. La experiencia requiere un confinamiento de 14 días y la recompensa ofrecida es interesante: 4000 marcos alemanes. Quizás el sistema de reclutamiento no se diferencia demasiado de un “Gran hermano” o una “Expedición Robinson” pero no todo lo que brilla es oro y en esta versión no están la impostada Solita ni el insulso Julián Weich.

Aquí todo comienza en nombre de la ciencia.

Objetivo de la investigación: observar y analizar el comportamiento humano en un ambiente carcelario simulado. Duración del simulacro: dos semanas. Materiales: 20 voluntarios. Método: formación de dos grupos de jugadores, 8 “guardianes” y 12 “prisioneros”. Desarrollo: se pone en funciones a los guardias, se encierra a los prisioneros y se les indica que sigan las órdenes, los guardianes deben mantener la disciplina y el control de la situación. Cualquiera puede renunciar en el momento que lo desee pero el abandono del juego implica la pérdida de los 4000 marcos. Resultados: ahhhh…para saber los resultados y sacar conclusiones propias hay que ver la película.

2. Todos los caminos conducen a Foucault.

No se trata de decir que de la prisión hayan salido las ciencias humanas –advierte Michel Foucault en Vigilar y castigar- pero si han podido formarse y producir en la episteme todos los efectos de trastorno que conocemos, es porque han sido llevadas por una modalidad específica y nueva del poder: determinada política del cuerpo, determinada manera de hacer dócil y útil la acumulación de los hombres.

Foucault se refiere a la implicación de relaciones definidas de saber en las relaciones de poder. Para él, el sistema carcelario constituye una de las armazones de ese poder/saber que ha hecho históricamente posibles las ciencias humanas. El hombre cognoscible (alma, individualidad, conciencia, conducta) es el efecto-objeto de esta invasión analítica, de esta dominación-observación.

De ahí la materialización de la mirada ubicua en cada escena de la película. Las cámaras, las filmaciones continuadas, el circuito cerrado de televisión, los monitores y los anteojos-videograbadores son los instrumentos de los que se vale la tecnología del poder para realizar sus operaciones detallantes. El hombre bajo la lupa, bajo el microscopio, bajo presión. Lo que del panóptico film/experimento se desprende, entre otras cosas, es lo siguiente: darle un poco de poder a una persona puede tener consecuencias insospechadas. Y si no pensemos, por poner un ejemplo obvio, en Bush Jr. -peor aún tratándose de él pues no tiene un poco sino mucho poder-.

En el caso de El experimento de la película unos hombres aparentemente ordinarios (un taxista, un quiosquero, un empleado de aeropuerto, un administrativo, un periodista) inmersos en una situación y un esquema de relaciones de poder extraordinarios sufren rápidas metamorfosis conductuales. El factor más aterrador del film, a mi juicio, reside en que cualquiera de ellos –tanto victimarios como víctimas- podría ser nuestro vecino o nuestro jefe o nuestro primo o nuestro amigo o uno de ustedes o yo.

De acuerdo a la lógica del experimento, la asignación de roles: “guardia” o “recluso” se basa en pruebas y tests psicológicos hechos a los voluntarios previamente al confinamiento. Los sondeos o exhaustivos interrogatorios “psi” arrojan los perfiles y tendencias de los conejillos permitiendo hipotetizar acerca del establecimiento de un entramado relacional determinado.

Justamente el experimento pretende poner a prueba la validez o no de una cierta hipótesis. Sucede que a veces la ciencia peca por ingenua ¿o por perversa? y los hechos superan cualquier predicción posible. El alarmante proceso de alienación que se da en ambos bandos del juego devenido tragedia excede la capacidad de contención del experimento y el límite entre ficción y realidad desaparece como si nunca hubiese existido.

Más allá de algún esquematismo en la caracterización de los personajes y en ciertos excesos formales o baches en los que, por momentos, el film cae, Oliver Hirschbiegel hace una apuesta de riesgo, lo que de por sí ya es loable, y suma el valor agregado que tienen esas películas que se atreven con los cruces cine/ciencia. Recordemos que el cine nació como curiosidad científica. Un antecedente importante en esta línea de films que explota estética y discursivamente los experimentos científicos es Mi tío de América (1980) de Alain Resnais.

3. Alain Resnais & Henri Laborit: maridaje cine/ciencia.

Mi tío de América consiste en una secuencia de tres historias narradas en contrapunto con las teorías comportamentales formuladas por el biólogo Henri Laborit. La puesta en escena está deliberadamente articulada en un estilo documental y esta elección estética alcanza también el tratamiento de los personajes ficticios. Tanto es así que Resnais logra un curioso efecto de ficcionalización de lo real (el propio Laborit actúa en el film representándose a sí mismo) y, a la vez, genera un efecto de realidad en los caracteres ficcionales que se presentan como verdaderos “estudios de caso” monitoreados por el profesor Laborit. Pero estos personajes manipulados como animales de laboratorio tienen además cualidades cinematográficas que continuamente re-lanzan al espectador al circuito de la ficción. Algo semejante ocurre con la difusa línea que, en la película El experimento, separa el juego o la representación de lo que luego culmina con el afianzamiento de los roles (víctimas y victimarios) en el campo de lo real.

Una de las escenas de Mi tío de América que se desarrolla en el laboratorio muestra un experimento con ratas mientras la voz del doctor Laborit brinda la siguiente explicación: “las ratas sometidas a electroshock dentro de un compartimiento con salida, es decir, con posibilidad de escape se recuperan física y psicológicamente luego de la experiencia”. De inmediato la escena sufre un “switch” y las ratas son reemplazadas por los personajes de ficción, así un hombre con cabeza de rata, traje y maletín sale de la casa rumbo al trabajo dejando descontenta a su mujer. Por la noche regresa y la voz de Laborit continúa la explicación al tiempo que un nuevo “switch” muestra el deterioro de las ratas sometidas a electroshock bajo condiciones de encierro total, sin posibilidades de escape.

Laborit agrega: “Si entonces se colocan dos ratas en un mismo compartimiento sin salida, las ratas se agreden entre sí luego de ser sometidas a electroshock. Esta agresión mutua post-trauma les permite mantenerse más saludables que las que se encuentran solas y no pueden descargar su agresividad”. Otro “switch” regresa la escena al entorno ficcional, allí vemos el desarrollo de un conflicto entre el hombre-rata en la oficina y su jefe. El hombre-rata no puede responder agresivamente a su jefe porque arriesgaría el despido (se halla en una situación virtual sin escape) por lo cual se estresa considerablemente pero cuando regresa a la casa descarga su agresividad con la esposa. En la película todos los cuerpos (sean ratas o humanos) son reducidos a una idéntica abstracción por la universalidad de la ciencia.

La teoría de Laborit representada en el film de Resnais advierte que la socialización humana es un proceso altamente represivo, traumático y estresante lo que se traduce en un deterioro orgánico y psicológico del hombre que vive en sociedad. ¿El malestar en la cultura?

Dejando de lado las simplificaciones que ambas películas hacen de un tema tan complejo como el comportamiento humano es válido el esfuerzo de ambas por indagar en la inconmensurabilidad de lo que somos.

(*)Recurso extra-cinematográfico:
Ver la descripción pormenorizada –textos, fotografías, video- del experimento Stanford realizado por el Dr. Philip Zimbardo en el año 1971.

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Written by Carina Maguregui

27 febrero 2003 a 5:43 AM

Publicado en Cinefilia

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4 comentarios

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  1. Carina es una vieja (joven) amiga, muy talentosa en la escritura y sobre todo muy curiosa. Lo que más le gusta hacer es viajar, pero la destrucción de la convertibilidad se lo impide. Lo que más le gusta hacer es escribir, pero el sectarismo editorial no deja aparecer sobre papel lo que ella hace sobre la pantalla. Por suerte con las pantallas se comunica y ahora que descubrió el misterio de los weblogs, no sólo tiene uno sino que en tiempo récord aprendió a usarlo y hoy publicó su primer post a colores y con figuritas muy detallado y prolijito, felicitaciones.
    Y como somos buenos ladrones se lo hemos robado y lo hemos puesto como editorial del Interlink Headline News nº 2949 del miércoles 26 de febrero del 2003.
    Posted by Piscitelli at Febrero 28, 2003 08:26 AM

    Alejandro Piscitelli

    20 marzo 2004 at 5:31 PM

  2. Si no fuera por el profe Piscitelli que irradia energía, contagia entusiasmo y acicatea las inteligencias múltiples, yo no estaría weblogueando. Una vez más… gracias.
    Posted by Carina Maguregui at Febrero 28, 2003 02:40 PM

    Carina

    20 marzo 2004 at 5:31 PM

  3. No sé cómo la historia del web me trae los nombres enlazados, recuerdo una entrevista del ILHN del 97, donde Carina entrevistaba a nuestro ilustre AP y que luego era reproducida en un pasquín misterioso llamado “Casi Nada”… carambolas de la red, ¿qué será de esa gente?
    http://usuarios.iponet.es/casinada/21histor.htm
    por ahí hay un cuento mío, nada del otro mundo, eran otros tiempos…
    Posted by Alvaro Magaña at Marzo 4, 2003 10:42 PM

    Alvaro Magaña

    20 marzo 2004 at 5:33 PM

  4. Hola Alvaro:
    Te aviso que el webmagazine Casi Nada ya no se actualiza más, me lo comunicó uno de sus ex-editores Carlos Salinas, pero las notas siguen flotando en el éter (tu cuento también). Ahora Salinas tiene un nuevo sitioweb llamado Opinatio que está en http://usuarios.iponet.es/ddt/
    Saludos virtuales
    Posted by Carina Maguregui at Marzo 4, 2003 10:57 PM

    Carina

    20 marzo 2004 at 5:34 PM


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